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Galatas 5:13; Juan 12:26 Tres escritores del Nuevo Testamento comienzan sus epístolas de manera parecida: "Pablo, siervo de Jesucristo" (Ro. 1:1), "Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo" (2 P. 1:1) y "Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo" (Stg. 1:1). Estos hombres, a quienes llamamos grandes por su entrega al Evangelio, se veían a sí mismos como humildes obreros.
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Dios llama a cada creyente a una vida de servicio, así como llamó a estos hombres. Ésta debiera ser una expectativa emocionante, pero muchas personas están preocupadas por no poder ser "tan buenas" como los apóstoles de ayer y los pastores y misioneros de hoy. Una idea generalizada es que los siervos del Señor son los que desempeñan un ministerio a tiempo completo, y que todos los demás están simplemente tratando de vivir una vida recta. Nada más alejado de la verdad. Desde la perspectiva divina, usted y yo somos lo mismo que Pablo, Pedro y Santiago: servidores para llevar a cabo una importante tarea en el reino. Algunos trabajos en ese reino parecen más importantes que otros, pero eso es sólo porque evaluamos las cosas con ojos humanos. Todo trabajo que impulse al Evangelio o sirva a una necesidad es valioso, desde limpiar la iglesia o predicar, hasta evangelizar o grabar un álbum de alabanzas. No toda persona puede ser misionera, pero todos podemos compartir el Evangelio con un vecino. Algunos pueden contar en el coro; otros pueden dar una pequeña ofrenda a una persona sin techo. Dios nos invita a hacer Su obra en el mundo, ya sea grande o pequeña la tarea, y lo hacemos sirviendo a nuestro prójimo. ¿Qué cosa le está llamando Dios a hacer?
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John Jairo Gil Cubillos |
| Acerca del Autor: |
| Ingeniero de Diseño y Automatización electrónica egresado de la Universidad de La Salle. Conocí al Señor el 21 de octubre del 2001 gracias a la mujer que hoy es mi esposa. Mi nacimiento espiritual se dio en la iglesia cristiana integral Casa sobre la Roca la cual preside el pastor Dario Silva Silva.
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