Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar.
Hace un tiempo atrás recibí por Internet una historia que ilustra una de las actitudes más importantes en el proceso de caminar exitosamente. Me pareció que refleja ese proceso por el que debemos pasar, día tras día, si queremos caminar exitosamente y llegar a las metas que tenemos por delante.
Si usted está por entrar al garaje, que todavía le pertenece al banco, para entrar a su auto, el cual también está financiado por el banco, para poner marcha atrás y sacarlo hasta la calle, para cargarle gas con su tarjeta de crédito, e ir hasta el banco para abrir una cuenta corriente, para llenar su casa, que está hipotecada, con muebles nuevos, solo porque vio un cartel que dice: “La primera cuota la paga en febrero”, ponga las llaves en su bolsillo por un momento y lea lo que resta del aviso.
Me gustaría que exploremos algunas ventajas del ser generoso. Según Dios, si se da algo con la actitud adecuada, el dador llega a beneficiarse más que el receptor.