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desanimada a querer tener una relación con Él? ¿O confiada y plenamente segura de ser capaz de tener una relación permanente y personal con el Señor?
Hay confusión, incluso entre creyentes, en cuanto a quién es Dios. Algunos, pensando que Él es un juez condenador, viven temiéndole. Algunos creen que pueden ser salvos, pero luego volver a perderse. Esta creencia puede dejarnos con dudas y temor, sin saber exactamente qué podría hacer que Dios dejara de amarnos. La Biblia revela la verdad: Él es el Dios de la Gracia. La Gracia es la bondad y la misericordia de Dios mostrada pródigamente a nosotros, y tiene dos cualidades maravillosas: Primero, nos es dada, la merezcamos o no. Nuestras buenas obras o magníficas cualidades no pueden darnos la Gracia de Dios, ni tampoco nuestros fracasos hacer que Dios nos la retire. Nosotros damos importancia a logros para determinar quién recibe qué, pero Dios no ve los méritos. En segundo lugar, la Gracia nos es dada gratuitamente. Nuestro mundo no funciona de esta manera, pero Dios lo hace a través de Jesucristo. No sólo en el punto de nuestra salvación, sino también en toda nuestra vida cristiana, somos invitados "a venir como somos", a reconocer nuestro pecado, y a recibir el Perdón y la Gracia de Dios.
15 Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!16 Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán. El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a la *justificación tiene que ver con una multitud de transgresiones.17 Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo. Romanos 5:15-17
fuente: Nuestro Pan Diario
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